Francisca Urrutia
Francisca Urrutia es Psicóloga de la Universidad Gabriela Mistral, Psicodramatista del Centro de Estudios de Psicodrama de Chile, Psicoterapeuta EMDR del Centro Terapéutico en Apego y Psicotrauma (Cetaps) especialista en Psicoterapia. Con más de 15 años de experiencia en clínica individual y grupal, con niños, niñas, adolescentes y adultos. Además, tiene experiencia como docente, supervisora de estudiantes en prácticas, facilitadora de talleres.
En mi formación como psicóloga Clínica, me especialicé realizando diferentes postítulos en psicoterapia. Me formé como Psicoterapeuta Psicodramática, como Psicoterapeuta EMDR y en infancia y adolescencia realicé postítulos en psicoterapia desde 4 enfoques e intervención en víctimas de agresiones sexuales.
Desde mi compromiso por hacer bien mi trabajo me hace sentido integrar en mi ejercicio clínico variados aprendizajes, además me formé como Terapeuta Floral, Maestra en Reiki Usui, Instructora de Yoga y Artista Visual, entre otras cosas, esas diversas herramientas también las utilizo para mi autocuidado.
Por otro lado, me desarrollé en el área de Capacitación, y esas herramientas me han ayudado para ser docente, supervisora de prácticas y realizar talleres y diversas actividades de formación.
Me caracterizo por estar constantemente aprendiendo, para mi la salud mental es tan importante, que para trabajar con personas pienso que hay que saber mucho, aprender para conocer es la única forma de ayudar desde lo que cada uno/a necesita, después de salir del pregrado los siguientes 10 años siempre estuve estudiando, aprendiendo.
Los procesos psicoterapéuticos los divido en fases, la primera es de evaluación diagnóstica, para conocer a la persona, identificar sus cualidades y qué necesita, luego realizo una entrevista de devolución para informar lo que e logrado identificar, el plan de objetivos terapéuticos y conversar de qué forma los trabajaremos y finalmente el cierre del proceso. Constantemente voy monitoreando que el trabajo sesión a sesión sirva y se logren cambios favorables. Desde el Psicodrama aprendí que el vínculo con el paciente es lo más importante, por eso trabajo desde la cercanía en un espacio de confianza y contención constante, para mí el proceso considera a la persona de manera integral desde los afectos y emociones, la razón y el cuerpo. El cuerpo tiene memoria y anida las historias y heridas de cada uno, de las familias y los contextos sociales.